No sé que es esto.

Le he puesto nombre de “ansiedad y depresión”, pero la verdan no se como se llame esto. No sé lo que estás ganas de dormir todo el tiempo, de llorarle a mi almohada, de no querer ver a nadie. No quiero ver nada, no quiero comer, sólo quiero quedare sentada escuchando mi respiración, viendo al techo. Lo que sea que no implique moverme mucho.

No sé que sea esto, sólo sé que odio sentirlo pero no puedo detenerlo, viene de vez en cuando y se va. Y siempre que viene me pasan los mismos pensamientos en contra mía. Antes lo atribuía a que son mis hormonas y que es parte de “mi período”, pero dejo de llegar al mismo tiempo que dicho período. Empezó a llegar y quedarse por semanas, incluso un mes entero.

Por un tiempo muy largo, se fue. Pensé que había exagerado, que no era ansiedad ni depresión. Pero en realidad lo ignoré, no es que no estuviera ahí. Es que lo atribuía a otras cosas, a estar harta de esto, a haber hecho mucho coraje por otra cosa, a no haber dicho algo. Pero no. Iba más allá de todo eso, porque las excusas que me ponía eran estúpidas y pequeñas para que de verdad realizaran tal cambio emocional

Pero la verdad es que no sé que es esto. No sé como llamar a mis lágrimas repentinas y ganas invisibles de hacer algo.

Mi error: confundir.

La verdad, me gustaste mucho.

Me gustaste lo suficiente para ponerme a dudar de mí misma. Me gustaste lo suficiente para preocuparme de nuevo por como me veía la gente. ME gustaste.

Pero suena a pasado, sabe a pasado; y es porque eres pasado.

La verdad es que sonabas a algo muy emocionante, te sentías como una nueva aventura, y eso que ni siquiera te veía a diario. Pero fue mi error, ¿Cierto? Nunca hubo ninguna instancia en la que tú me vieras de otra manera más que una amiga, que tenía una opinión muy rara. Y es que en realidad yo supe eso desde el momento en el que me empezaste a gustar y la verdad es que tenía intenciones de ahogar esas emociones, dejarlas bien ancladas en el fondo del tempestuoso mar que son mis sentimientos.

Honestamente, desde el primer momento en el que empecé a verte con otros ojos, intenté ver hacía otro lado. Buscaba maneras de alejar cualquier pensamiento que te involucrara; de repente me dió un buen porrazo en la cara. Me gustabas, no quería que me gustaras porque por lo poco que sabía de ti, y me había dado cuenta con el tiempo, no estabas en el momento adecuado, ni eras la persona adecuada. Pero, maldita sea, estabas en la distancia adecuada.

Por minutos, horas, días inclusive me permití creer que te gustaba, mandaste tantas señales confusas y yo sólo me veía más y más atrapada en mis sentimientos que sé que a menos que arregle, van a seguir fastidiándome por un rato. Pero, no quería matar eso que teníamos, esa comodidad, esa amable amistad, esas conversaciones varias. Fue mi error. Ningún pingüino, ni KitKat debió haber nublado mi razón, que bien sabía no debía acercarse más a ti.

Me permití ser tragada por esa suave voz que me decía que podía que yo te gustara también, me deje mentirme a mi misma. Hasta que llegamos a ese confuso punto de nuevo, en él que sentía que ni mi amistad querías. Y lo dije, te lo dije. Y no me arrepiento de haberlo hecho. Quizá ya te perdí como amigo, pero honestamente, me abriste los ojos. Me dejaste ver como fue mi error por no entender que sólo eras amable conmigo, que lo que para mí puede ser un “eres especial” escrito entre líneas, para otras personas puede ser “eres una AMIGA muy especial”.

A decir verdad, después de que te dije que me gustabas, no esperaba nada, porque siempre supe mi lugar.  AMIGA.

Pero lo arruinamos, ¿cierto? Tú en especial. La verdad no sé con que personas te hayas topado en el pasado,  y supongo que ahora nunca lo sabré; yo no soy como ellas. Tenerte cerca en el lapso en él que trabajaba para dejar de verte con destellos mágicos de polvos de hada, me hubiera ayudado más que tú sólo alejándote. Supongo que así es como te enfrentas a estas situaciones.

Te lo dije muy claro, no te pido nada, ni gustarte ni que me quieras, sólo quiero nuestra amistad. Lamentablemente tú, aquella persona que dijo “Prometo no hacer nada para lastimarte” y “No no, si quiero ser tu amigo”. No sabe en realidad lo que las palabras pesan, en especial cuando tienen tanto significado detrás.

Ya no te culpo ni te resiento, sí, lo hice hasta hace unas semanas. Pero, sé que un día entenderás mi postura. Y no es que te lo desée en mala gana, si no, que el “karma” tiene unas maneras muy graciosas de trabajar.

La razón por la que escribo sobre el pasado, aunque no tendría que justificarme por ello, es porque siento que deje muchas cosas no dichas y bien guardas. Y la idea de que puedas leerlas algún día y que sepas todo esto, me tranquiliza. Me hace sentir que al fin te dije lo que quería. Y también quiero que sepas que ví como estabas de acuerdo con mi pensamiento “no porque niegues algo, no está ahí”. (Me llego la notificación en correo aunque lo hayas quitado luego luego)

 

Suficiente. Si algún día decides hablarme de nuevo. Tendrás .que ganarte mi confianza de nuevo. Fue un gusto conocerte, no sé sí podré seguir conociéndote o no. Pero fue un gustoAdorable-Chubby-Penguin

¿Dolor?

En los últimos meses, pareció que perdí mucho. Gente que creía cercana se alejo de mí, mi autoestima se vió lastimada por gente que creí diferente, pasaron muchas cosas. Y en su momento dolió.

Pero en este nuevo año, en el que las cosas se han visto más grises, sin negros ni blancos, me he dado cuenta de lo patéticas que parecen esas personas intentando lastimarnos. Porque su ataque no va completamente dirigido hacia mi, pero me involucra.

Me lamento mucho que descubriera que al entrar a la universidad, parece que la gente regreso ligeramente a primaria. Yo pensé y supuse, que la gente a estas alturas de la vida, no haría drama, no actuarían como en “Mean Girls” porque es simplemente estúpido.

Estúpido porque Regina George (o como chingados se escriba su nombre) era totalmente posesiva sobre algo que nunca podía ser de ella, no porque nunca pudiera estar con el güey cuyo nombre no recuerdo, si no, porque la gente nunca te puede pertenecer, y no sólo la gente, nada. La única cosa que te pertenece a ti, es tu cuerpo, tus pensamientos, tus emociones, tu alma. Pero la gente no parece entender eso.

Noble, esa fue mi impresión cuando gente que no debía estar NI MINIMAMENTE involucrada lo estaba, porque uno entiende esas ganas de defender a gente que aprecia, eso es noble. Pero ciegos, fue mi segunda impresión. Porque nunca se tomaron el tiempo de escuchar una segunda historia, ni una segunda version. Sordos fue la tercera, porque apuesto que aunque la hubieran escuchado, hubieran ensordecido a su corazón, para seguir necios en su desición de atacar. Patéticos es la última impresión con la que me he quedado estos últimos meses.

Patéticos no en mala gana, si no de una manera triste, porque se dejaron manipular, se dejaron llevar por el “si le hablas ya no te hablo”, el “si la justifcas ya no me hables” o el “si la apoyas ya no me hables”; y honestamente, me da tristeza, ¿qué si duele? No. Por gente así, aunque entienda sus razones para hacerlo, nunca me van a doler. Ándenle, intenten asestarme un buen golpe, y entenderan que uno logra a hacer resistencia contra eso. No me compro las sonrisas a medias que me dedican, pero sepan que el 90% de mis sonrisas son honestas, les sonrío porque gracias a poderes divinos, pude saber que tipo de personas eran sin involucrarme al 100%, me ahorraron de mucho, y les sonrío porque sé que detrás de todo eso, son uas personas grandiosas, cuando les conviene, claro está.

No hay dolor, ya no más. Resentimiento, aún hay un poco, pero no es hacía ustedes. Es hacía quien me hizo dudar de mi misma, aún cuando prometió no lastimarme. Pero la verdad, es que ahora que hay muchos cambios en mi vida me siento mejor. Y aunque hya días tristes o difíciles, ustedes nunca serán la razón.

NO HAY DOLOR.LEAVE

Cobarde

En los últimos años, he hecho más de 20 planes. Todos, personalmente me suenan poéticos. Cada uno con su diferente toque, con su diferente horario. Saboreo su amargura al planearlos. Saboreo la tristeza que nacería en caso de que mis planes fueran efectuados.

El primero llego hace 5 años, parecía una inocente idea, una idea que nació de “merecer”. Ella merecía más, ella merecía un novio, una boda, una carrera, un trabajo, hijos. Ella parecía merecerlo todo. Pareciera que yo se lo hubiera arrebatado sin si quiera haber podido luchar por ello, como si se me hubiera dado por default. Pero extrañamente, yo no lo quería. Aguantaba la respiración por más de lo que podía antes de volver a darle a mis pulmones el acceso de él, aunque no de buena gana. Ahí fue cuando comenzó.

No fuí siempre una persona fatalista. Sí, he de admitir que tampoco era como que fuera la persona más positiva que alguien podría encontrarse. Tenía arranques de íra, lloraba facilmente, me costaba decir lo que pensaba. Pero definitivamente sabía disfrutar lo que tenía en ese momento, disfrutarlo como la niña que era sabía hacerlo. No era fatalista.

¿Qué paso? ¿Dónde se rompió todo lo suficiente como para llegar a ser así?

No lo sé, pero lo que sé, es que cada plan que va saliendo conforme va pasando el tiempo se vuelve más realista, algo más a mi alcance. Aunque el primero fuera la tonta idea de que podría privarme a mi misma de la respiración, estúpida, estúpida, el cuerpo no lo permite; más adelante cada plan iba tomando la madurez que tenía mi mente, porque a pesar de que ustedes crean que planear cosas así es inmaduro; la soledad que siento, las ganas de gritas, de desaparecer, de sólo dormir, todo eso y más, me hizo querer entender el comportamiento humano, entender porque los demás no pensaban lo mismo que yo, y eso me maduro. Me hizo toparme con la gran pared de la indiferencia, de que yo sólo soy una pequeña mota de polvo, de esos 7.3 billones de granos de arena.

¿Que a qué me refiero con que mis planes maduraran?

Hace unos meses, dos para ser más exacta, recordé un detalle importante. No sé nadar muy bien. Oh, debieron ver la felicidad de mi monstruo interior ese día, sabía que lo había encontrado, que había encontrado la mejor manera y la que más se le apetecía. Empezó a buscar, recavar dentro y susurrarme al oido. Empecé a darme cuenta yo de algo, “¿Acaso no les parece ahogarse una manera romántica de morir?”. ¿No? Ahora les explicaré porque a mí, sí.

Cuando se les rompé el corazón, pero no estoy hablando de esas veces en las que te duele y lloras, hablo de esas veces en las que de verdad sientes dolor físico de tan grande que el dolor psicológico es. Bueno, regresando, cuando sienten ese dolor, es como si les faltara aire, como si aunque quisieran gritar, sus pulmones no encontraran en suficiente aíre o la suficiente fuerza para tomarlo y gracias a eso se siente un ardor en el pecho. Se siente un escosor en la garganta, aunque también un bulto, un pequeño globito que parece imposibilitar que tragues esa saliva que parece estar acumulandose sutilmente. Los ojos lloran, estan rodeados por agua, aunque es más bien como un acuoso moco salado.

¿Esto aún no les suena similar a ahogarse? He oído que cuando el agua se mete a los pulmones, arde, llega un punto en el que el agua entra a borotones por la garganta, y los ojos se quedan abiertos, rodeados por el agua del lugar en el que se encuentra.

¿No les parece romántico? ¡ROMANTIQUISIMO!

Pero hay un gran problema…

A pesar de que cada plan sea cada vez más accesible, cada vez más romántico, con nota de despedida y todo. No lo he podido llevar a cabo, algo me detiene

¡COBARDE! ¡REQUETE-COBARDE!

Parece que tengo miedo, parece que no encuetro las fuerzas, parece que cada vez esa opción está más lejos. Pero yo sé, sé muy bien, que uno de estos días encontraré la suficiente fuerza como para que alguno de mis poéticos planes sea efectuado. Y ese día, me iré. Me iré y no volveré. Y mi último gesto, será uno feliz. Una sonrisa, no mía, pero de ese mounstro que está satisfecho con haber conseguido lo que quería.inside